trabajador aburrido

Esta es una pregunta que todos nos hemos llegado a formular en algún momento si formamos parte del departamento de recursos humanos de una empresa. ¿Qué ocurre? ¿Por qué los empleados que están a nuestro cargo no rinden de manera adecuada? Los motivos pueden ser variados y en ocasiones resulta frustrante ver cómo dilapidan su propia carrera cuando, en realidad, deberían estar realizando un trabajo excelente a la vista de su rendimiento anterior. Hay diversos motivos que pueden ser los que hagan que se produzca este retroceso y que quizá podríamos solventar.

 

Tienen un problema personal

 

Esto es lo más habitual. Los problemas personales tienen capacidad para afectar a las personas más allá de cualquier tipo de límite. En el pasado el pensamiento generalizado que había entre las empresas era el de separar trabajo y familia de manera absoluta. Ese tipo de idea está quedando en desuso, dado que resulta más productivo lograr que ambos lados de la vida se combinen de una manera satisfactoria para que siempre estemos en armonía. Por eso hay que intentar resolver los problemas personales que estemos sufriendo en el trabajo, quizá con el apoyo de los compañeros de oficina o del propio jefe, que pueda ayudar a reconducir la situación. Es importante que empaticemos con los empleados para tratar de echarles una mano en la resolución de sus problemas. En realidad, si lo miramos fríamente, todo tiene solución.

 

Hay roce con otro compañero

 

Los conflictos en la oficina son frecuentes y no podemos pretender que se resuelvan en 24 horas o que obliguemos a dos empleados a darse la mano y sonreír a regañadientes. Hay que intentar limar asperezas de otra forma. Como responsables de recursos humanos tenemos más poder del que podamos imaginar, suficiente para organizar encuentros y desencuentros con facilidad en los que sea posible afianzar lazos sociales. Si lo hacemos bien podríamos obrar el milagro.

 

Es culpa de las condiciones laborales

 

También hay personas que bajan el rendimiento debido a que no están contentas con las condiciones laborales. Y eso, señores míos, es culpa nuestra. ¿Qué ha llevado a que se produzca esa bajada en el nivel de compromiso del empleado? ¿Lo hemos abandonado o no le estamos proporcionando aquella tecnología y útiles que necesita para desempeñar su trabajo día a día? ¿O acaso la oficina no está en buenas condiciones? Tendremos que intentar resolverlo por todos los medios posibles.

 

Necesita más dinero

 

Los aumentos no siempre se piden de tú a tú o mediante vía oficial. Otras veces nos encontramos ante peticiones silenciosas. O dicho de otro modo, comportamientos que demuestran que hay alguien que está bajando el nivel para que se le conceda un incentivo económico que le vuelva a motivar. Y aunque en todos los ejemplos os hemos recomendado ir a por ello, esta vez no será así. El empleado que no trabaja porque quiere más dinero no es uno que nos interese tener cerca.